martes, julio 05, 2016

Comunicado Zapatista: "Las lecciones de Junio"

Leopoldo Mendez / Las Antorchas (para la película "Rio Escondido") / 1948

Las lecciones de arriba

En el mes de junio, en unas cuantas semanas, se ha impartido una verdadera cátedra que nos enseña y educa.

Se ha desnudado, una vez más, el carácter del Estado en México: en lo que se refiere a la llamada “Ley 3 de 3”, en cuanto los capitalistas les chasquearon los dedos, todos los poderes institucionales corrieron a corregir lo que no era del gusto de su amo.  No conformes con saber que mandan, los grandes señores del dinero mostraron, a quien quisiera verlo, quién decide realmente.  Desde el Ángel de la Independencia (para así burlarse de lo que representa), con trajes y corbatas de marcas exclusivas, un puñado de amos se manifestaron para así dar una clase de política moderna.  “Nosotros mandamos”, dijeron sin palabras, “no nos gusta esa ley.  No necesitamos poner muertos, ni hacer marchas, ni recibir golpes, humillaciones, cárcel.  Tampoco necesitamos manifestarnos.  Si ahora nos mostramos es sólo para recordarles a todos los políticos cuál es su lugar, a los que están en el gobierno y a los que aspiran a gobernar.  Y a la prole, bueno, sólo para que se dé cuenta de cuánto desprecio nos provoca”.  Después pasó lo que pasó: la legalidad del sistema (quienes la fabrican, quienes la ejecutan y quienes la sancionan), mostró su verdadera razón de ser: en unas cuantas horas, las “instituciones” gubernamentales se atropellaron para pedir disculpas y buscar cómo remediar el enojo de los grandes señores.  Como capataces prestos a servir a los amos, los gobiernos se postraron y maniobraron para que la ley se adecuara a los designios del sistema.  “Ni siquiera la leímos”, tartamudeaban los legisladores mientras hacían reverencias y se disculpaban servilmente.

Pero en cuanto el magisterio en resistencia, y las comunidades, movimientos, organizaciones y personas que lo apoyan, demandaron la abrogación de la reforma educativa (en realidad es sólo la plataforma para la precampaña presidencial del aspirante a madrina judicial, Aurelio Nuño), el gobierno y sus amos se dijeron dispuestos a todo (es decir a usar la fuerza) para defender “la legalidad”.  Con aire más histérico que histórico, remarcaron que la ley no se negocia.  Y lo declararon apenas unas horas después de que se humillaron frente al poder del dinero… para negociar la modificación de una ley.

[...]

En junio la lección de arriba ha sido clara y cínica: en México el capital manda, y el gobierno obedece.

Las lecciones de abajo

Por su lado, las maestras y los maestros agrupados en torno a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), así como las familias y comunidades que los apoyan, han dado también clases en las calles, caminos y carreteras del México de abajo.

En unas cuantas semanas han desmontado toda la escenografía construida por la clase política, después de varios años y mucha paga, para disfrazar, bajo el nombre de “Pacto por México”, la nueva guerra de conquista que se sintetiza en las llamadas “reformas estructurales”.

[...]

Mientras gobernantes, medios y redes sociales que los acompañan, se desgañitaban diciendo que el movimiento magisterial era sólo en los estados más pobres, cuyo retraso social es culpa, claro, de la CNTE, ocurrió que, en Monterrey, Nuevo León, miles de maestras y maestros tomaron, no una sino varias veces, las calles del otrora cubil del gran capital nacional, y demandaron la abrogación de la reforma educativa.

Cuando el magisterio en resistencia decidió abrir los bloqueos a autos particulares, transporte público, pipas y transporte local, pero no a los transportes de las grandes empresas, los capataces rugieron furiosos, amenazaron y exigieron que sí dejaran pasar las mercancías que alimentan al gran capital, aunque no transitara “la plebe”.

Y en los medios de paga: gran difusión a los aviones de la SEDENA, usados como camiones repartidores de Maseca (no de maíz), con los que iniciaba el vuelo la precampaña de José Antonio Meade para relevar a Aurelio Nuño como precandidato presidencial; mientras se ocultaba que otros aviones Hércules transportaban tanquetas antimotines y tropas de la policía federal a Chiapas y Oaxaca… y Guerrero… y Michoacán… y Tabasco… ¿y Nuevo León?  ¡Ah, la rebelde geografía de la rebeldía!

No.  A los de arriba no les interesan ni la educación ni los niños.  Vaya, ni siquiera les interesa la supuesta reforma educativa.  Ni el triste policía que despacha en la Secretaría de Educación Pública, ni ningun@ de l@s legislador@s que votaron la reforma, la han leído.  Y cuando los maestros les plantean que tal o cual artículo es lesivo, voltean nerviosos a ver a sus asesores y guaruras, no sólo porque no saben qué dicen esos artículos, también porque no saben qué quiere decir la palabra “lesivo”.  Lo único que les importa es colarse en la sucesión, es ver a quién le toca la candidatura presidencial en el PRI o en el resto de partidos políticos.

Pero, pese a amenazas, golpes, prisión y a la indignante matanza de Nochixtlán, Oaxaca, los maestros y maestras resisten.  Pero ya no solos.

Cuando se esperaría que, después de una amenaza, disminuyera la presencia de personas en los bloqueos y plantones, lo que ocurre es que… llegan más maestros… ¡y vecinos de barrios, colonias, poblados y comunidades!

Así, el magisterio en rebeldía y el pueblo que lo apoya, concluyeron su cátedra pública, gratuita y laica del mes de junio y nos dieron una lección más completa: en México el capital manda, y el gobierno obedece… pero el pueblo se rebela.

[...]

La lección de los pueblos originarios

Ojalá y se imponga el diálogo con respeto y verdad, y no como simulación que esconde los preparativos para nuevos golpes represivos.  Ojalá se dé sin las bravatas y golpes de mesa a las que es tan afecto quien cree que manda.

Ojalá y el grupo gobernante, el gran capital y medios que los acompañan y sirven, dejen de estar jugando a arrojar fósforos encendidos en la pradera que han secado con sus políticas, corrupción y mentiras.

Ojalá y los que están arriba dejen de pensar que la tormenta apagará el fuego que ellos, y nadie más, se empeñan en avivar.  Ojalá y alcanzaran a ver que la tempestad terminará por ahogarlos también a ellos y que, entonces, no habrá columnista de prensa escrita o electrónica, ni hashtag, ni red social, ni programa televisivo o radial que les sirva de salvavidas.

Ojalá, pero en nuestra experiencia es que no, que no será así.

Ya los pueblos originarios, compañeros y hermanos del Congreso Nacional Indígena, lo han puesto claramente al señalar que hablamos desde la tempestad.

“Desde la tempestad”, ésas han sido las palabras elegidas por nuestras hermanas y hermanos en el dolor, la rabia, la rebeldía y la resistencia, que se nombran en común Congreso Nacional Indígena.  Con sólo esas tres palabras, el CNI dio una lección de calendarios y geografías ignoradas por las redes sociales, los medios de paga y libres, y la intelectualidad progresista.  Nosotras, nosotros, zapatistas, sentimos que esas palabras también eran nuestras y por eso le pedimos al Congreso Nacional Indígena firmar conjuntamente.

Porque para los pueblos originarios las amenazas, las mentiras, las calumnias, los golpes, la cárcel, las desapariciones y los asesinatos, son parte de nuestra cotidianeidad desde hace años, lustros, décadas, siglos.

Porque lo que ahora padece el magisterio en resistencia, los pueblos originarios, sus barrios, naciones y tribus, lo venimos sufriendo sin que nadie, como no sea la Sexta, nos voltee a ver.

Porque desde hace tiempo, en sus campos, valles y montañas, los pueblos originarios miramos y conocimos lo que vendría para todos, para todas, para todoas.  Incluso para quien nos mira con desprecio, o como destino de la burla y la limosna (es lo mismo), o como sinónimo de la ignorancia y el retraso, incluso para quien, corto de vocabulario e imaginación, reedita la palabra “indio” como insulto.

A todas, a todos, a todoas, les decimos: si antes no lo vieron, véanlo ahora.  Al mirar o escuchar lo que hacen en contra de las maestras y maestros, piensen “sigo yo”.

Porque después de los trabajadores de la educación básica, siguen los pensionados, los del sector salud, los burócratas, los pequeños y medianos comerciantes, los transportistas, los universitarios, los de medios de comunicación, todos los trabajadores del campo y la ciudad, indígenas y no indígenas, rurales y urbanos.

Tal vez esta conclusión es a la que llegan las familias que, sin pertenecer a organizaciones, partidos o movimientos, apoyan al magisterio.  Es porque se dicen “sigo yo”, que se da el respaldo popular a los maestros.  No importa qué tanto se retuerza y gesticule Aurelio Nuño vociferando que los maestros en resistencia atentan contra esas familias, contra sus hijos.  Esas familias apoyan el movimiento magisterial.  Y seguirán haciéndolo, aunque los medios y la maquinaria de paga en las redes sociales se esfuercen, inútilmente, en hacerse eco de los pobres argumentos que mal visten la represión en marcha.

Como si la lección del abajo, sin rostro ni siglas, fuera: “Si allá arriba se agotó el tiempo, acá abajo lo que se agotó es el miedo”.

[...]

Desde las montañas del Sureste Mexicano

Subcomandante Insurgente Moisés              Subcomandante Insurgente Galeano

México, julio del 2016


Puedes leer el texto completo AQUÍ

lunes, julio 04, 2016

La reforma educativa y los maestros


"Seamos sinceros. ¿Qué privilegio puede tener una maestra oaxaqueña de primaria que en promedio gana ocho mil pesos mensuales a lado de los verdaderos PRIvilegiados? Muchos mexicanos no tenemos estabilidad laboral, seguridad social, jubilación, vacaciones, ya no se diga aguinaldo. Nos molesta la lucha de los maestros pero la precariedad laboral no tiene que ser generalizada. En lugar de oponerte a los maestros en lucha quizá sería buena idea recobrar juntos los derechos que nos han quitado."